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| | | [Fanfic] La Princesa y El Guardian ( +16 años) 6/6 | |
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HikaruShidouDeHyuga Coleguilla


Cantidad de envíos: 44 Edad: 23 Fecha de inscripción: 18/02/2009
 | Tema: [Fanfic] La Princesa y El Guardian ( +16 años) 6/6 Miér Feb 18, 2009 2:55 pm | |
| Genero: Medieval, Drama, Shoujo, Gore (aunque en pequeñas cantidades) Autor: Yo (LOL xD) Hikaru Shidou De Hyuga Tipo de escritura: Novela Estado: Terminado Capitulos:6 Recomendacion: 16 (PG) Aclaraciones: Es una historia original, que me "cranie" en un momento de locura xD y que es el preludio de otra historia mas larga que aun estoy escribiendo, se daran cuenta al final de la historia (LOL) Sinopsis La princesa de un pais desconocido, en una epoca donde los reyes eran los maximos gobernantes, se enamora del caballero que su padre, el rey, asigno como su guardian. Es un amor prohibido, la princesa esta prometida al hijo mayor del duque de aquel país, un hombre carente de amor, y capaz de hacer lo que sea necesario para obtener poder. Esta es una historia de amor que va mas alla del tiempo. Incluye deseo, creencias religiosas, dolor, sadismo. La princesa y el guardiánCapitulo 1: Los ojos del guardián Era un País que hoy en día es desconocido, perdido entre las tierras europeas, un lugar rico, fértil y sobre todo, pacifico, su pueblo vivía de sus siembras y de la exportación hacia los países vecinos, el rey era un hombre de carácter benevolente y misericordioso, lo que daba tranquilidad y orgullo de su tierra al pueblo, que fue quien lo alentó a subir al trono en su juventud, cuando este se caso con quien en su tiempo había sido la princesa de ese país. Al poco tiempo de haber contraído nupcias con la princesa, esta, dio a luz a una niña, una pequeña princesa orgullosa y misericordiosa como su padre, la niña creció rápidamente, y llego el momento de prometerla a algún noble de la zona, noble que ascendería al trono cuando el padre de la joven princesa muriera. La joven princesa, que solo contaba con doce años, entonces, fue prometida al hijo mayor del Duque, el hombre mas poderoso del país, El joven prometido contaba con dos años mas que la joven, por lo que consideraron que a pesar de estar prometidos, aun no debían verse, pues era sabido que las jóvenes quedaban embarazadas a muy temprana edad de sus amantes, y eso no seria bien visto por el pueblo, fue por esto que, decidieron esperar a que la joven cumpliera al menos dieciséis años para que se encontraran por vez primera, una edad adecuada, pues a esa edad ya estaría siendo considerada una mujer adulta en aquel país. Preocupado de la seguridad de su inquieta hija, el rey decidió poner un guardián, ya que la joven gustaba de huir en las noches a pasear por los alrededores del castillo, fue así, como una mañana, cuando la joven princesa cumplió catorce años, el rey le presento a aquel joven, que seria su guardián hasta el día que ella contrajera nupcias con su prometido. -Mi Querida Hija, este año, mi regalo por tu décimo cuarta primavera, será algo muy especial, no son joyas o diamantes…- el rey se puso de pie, pues hasta ese momento había permanecido sentado en el trono que denotaba su poderío. -Que será, su majestad mi padre, que me tiene esta vez, que será, estoy ansiosa- la princesa no quería callar, pues estaba tan emocionada que su lengua parecía no poder detenerse. -No se trata de nada en especial, calla un poco y déjame continuar- pidió en un tono no muy bajo a su hija -Lo siento Mucho su majestad- La princesa tomo su vestido e hizo una reverencia -Continuo, esta primavera mi regalo, es un joven guardián, quien cuidara de ti hasta el día que tu prometido venga a reclamar tu mano- El rey hizo un gesto con su mano, señalando a los guardias, para que hicieran pasar al joven destinado a cuidar de su hija. < > pensó la princesa volteándose a ver a la persona que arruinaría, según sus expectativas, su vida. Al entrar el joven, grande fue la sorpresa de la princesa, al ver que no tenia mas edad que ella, se acerco al joven guardia en tono curioso, notando que cubría su rostro con una mascara. -Por que ocultas tu rostro mi joven guardián?- la princesa a penas toco la dura mascara que ocultaba un rostro desconocido. - Fue Por orden mía, el joven deberá permanecer en el anonimato para ti, querida hija, no debes ver y enamorarte de nadie más que de tu prometido- el rey apoyo sus pesadas y tiernas manos en los hombros de su hija. <> pensó la princesa mirando fijamente al guardia enmascarado -Reila, cariño, tu padre solo piensa en tu felicidad y bienestar, por amor a nuestro señor, te pido, como tu madre, no le quites su mascara- la reina pidió a su hija acercándose a ella también. -Será como usted diga madre- La princesa beso las manos llenas de anillos de su madre y se fue, seguida por su nuevo guardián, a su habitación. Al llegar a sus aposentos, la princesa curiosa pregunto al joven que hasta el momento no había pronunciado palabra alguna. -Eres mudo?- La princesa cerro la puerta y se apoyo en ella -Su majestad el rey me ah prohibido cruzar palabras con su majestad la princesa, lo siento mucho- el joven se noto cortante en sus palabras. -Que lastima, a pesar de ser tan joven, tienes la voz de un hombre y no de un niño, como te llamas?, cuantos años tienes?, de donde vienes?- preguntaba incansable la princesa, notando que aquel guardián no respondía a ninguna de sus preguntas. <> pensó el guardián acomodándose la mascara que lo encarcelaba en el anonimato.
Esa noche la luna y las estrellas iluminaron el jardín del castillo, la princesa, como cada noche, había decidido salir a dar su paseo nocturno, pero al salir, tan sigilosamente como siempre, noto que su guardián permanecía de pie junto a la puerta de su habitación, y sostenido el brazo de la princesa, la detuvo. -Es muy peligroso salir en la noche, su majestad podría sufrir un accidente- murmuro acercándose al rostro de la molesta joven. <> pensó, y fue entonces que una idea llego a su cabeza- Yo me quedare esta noche aquí…- le sonrió amablemente, pero con doble intención. -Me alegro su majestad que haya comprendido- sus palabras siempre resultaban justas -…Pero lo haré con la condición de que me muestres tu rostro!- Pidió confiada de que lo haría. -Lo siento mucho, pero eso es imposible, faltar a una orden de su majestad el rey, seria ir directo a la horca…- el joven se negó rotundamente, y muy a su pesar tuvo que acompañar en su paseo a la princesa que al final siempre hacia lo que quería. Paseando en la oscuridad de la noche, el joven que yacía tras la princesa, sintió deseos de quitarse la mascara, su anhelo esa noche, era sentir la refrescante brisa que la noche le regalaba a la primavera, sin embargo la prohibición del rey lo mantenía firme en su posición de guardián anónimo. -comprende usted, señor guardia, por que amo la luna, por que las estrellas me llaman cada noche para contemplarlas? – Pregunto la princesa mirando fijamente el estrellado cielo -……..-el guardia suspiro mirando a la joven que tenia la mirada perdida en el profundo paisaje nocturno -Me siento como un ave enjaulada, no conozco nada, no conozco a nadie mas que a mi padre, el rey, y mi madre, la reina, y a sus viejos consejeros que los acompañan cada día….-contaba al joven con su voz casi quebrada. -Su majestad, la princesa, debería ser feliz, vivir en el eterno lujo, es el sueño de cada pueblerino, sea cual sea su país- -Sueñan con los lujos, pero yo, que nací entre estos, no soy feliz, no es manera de vivir, no hay nada en mi vida, se que en dos primaveras mas conoceré a mi prometido, y que bueno hay en ello?, seguiré en este castillo, enjaulada, mi vida la eh de perder en este lugar, sin haber sentido la dureza de la vida, sin conocer el amor hacia la tierra que eh de liderar algún día…-presionaba sus manos sobre su pecho sintiendo el vació dentro de su ser. -Es usted romántica en sus palabras, princesa, y también, melancólica- podía notarse bajo la mascara que cubría el rostro del joven, unas cristalinas lagrimas, que corrían aun mas allá de su rostro. -Joven….por que lloras?...si eh de ser yo la que debe lamentarse por esta cruel vida que me ah tocado- la princesa se acerco al joven y sacando un pañuelo perfumado con rosas seca sus lagrimas que caían bajo la mascara. - Yo eh nacido en la libertad, en mas amplio campo, rodeado de gente, de casas, de negocios, rodeado de ruido, mi padre es el mejor herrero de la ciudad, y cada día un nuevo cliente acude a el, nos lleva que comer y nos invita a una agradable conversación acerca de la vida, y no pensé que algo tan trivial, tan común, fuera algo inalcanzable para su majestad- contó rozando el triste rostro de la princesa, que escuchaba atentamente su historia. -Por que entraste al ejercito?...- pregunto sentándose en el pasto fresco -Porque mi padre me obligo…y llegue a ser su guardián, su majestad, por mi edad, no puedo hacer nada mas peligroso que cuidar de usted, y es una misio dura, porque debo de permanecer con esta mascara, que me impide disfrutar de la brisa, también me siento preso de este falso rostro- comento sentándose al lado de la princesa. -Pensé que un guardia debía ser fuerte y duro, pero veo romanticismo en tus palabras, tú eres un joven humilde, no debiste hacer caso a tu padre….debiste huir a la libertad, a la felicidad…-la princesa apoyo sus manos en la dura mascara del joven y con suavidad se la quito, aquel guardia había fallado en su misión. <<…Solo por esta noche….nos veremos directamente a los ojos>> pensó el joven mirando fijamente a la princesa que parecía estar perdida en sus ojos -como te llamas?.....-la princesa casi no podía hablar -Alan…mi nombre es Alan…-Miro dulcemente a su majestad -Sir…Alan…puedo ver en tus ojos, el azul del cielo, esta tan oscuro, pero tus ojos reflejan el cielo en el día…..-La princesa tenia sentimientos nuevos, sensaciones que nunca creyó que podría sentir, siquiera por aquel, quien seria su prometido. <> pensó la princesa, mientras contemplaba el rostro de aquel joven que estaría a su lado hasta que su prometido tomara su lugar en el futuro.
Última edición por HikaruShidouDeHyuga el Jue Mar 12, 2009 5:35 pm, editado 4 veces |
|  | | HikaruShidouDeHyuga Coleguilla


Cantidad de envíos: 44 Edad: 23 Fecha de inscripción: 18/02/2009
 | Tema: Re: [Fanfic] La Princesa y El Guardian ( +16 años) 6/6 Miér Feb 25, 2009 3:32 pm | |
| Capitulo 2: La ambición del nobleLas Rosas cubiertas de nieve declaraban oficialmente el inicio del invierno en el castillo, las criadas corrían de un lado a otro, ordenando, limpiando, lavando, pues esa noche, seria la mas importante para el reino en mucho tiempo, finalmente arribaría al lugar el tan esperado prometido de la joven princesa, que a diferencia del resto de los integrantes del lugar, no tenia el mismo interés en ver al hombre que la haría desdichada. -Querido padre, su real majestad, por que has de adelantar el encuentro con el Duque Vonlaw?, no es de mi interés conocer a mi futuro rey por el momento- la joven princesa caminaba junto a su padre, el rey, por los ajetreados pasillos del castillo -Cariño, en estos últimos meses, has demostrado una madurez que ah superado mis expectativas.- el rey miro con ojos opalino al joven que permanecía erguido y con su mascara aun cubriendo su rostro- y por esto, eh tomado la importante decisión de traer a nuestro hogar, al hombre con el que contraerás nupcias, no solo has de conocerlo esta noche, si no que vivirás con el, hasta el día que, ante dios, se unan en sagrado matrimonio- explico en tono seguro y casi feliz -Querido padre….no quiero aun contemplar el amanecer junto a ese caballero, quiero ser, y pido me disculpe, quiero ser libre, su real majestad, mi deseo no es contraer nupcias aun- la joven princesa sintió henchirse su corazón de un profundo dolor que tal noticia le causaba, y aun con insistencia incontenible continuo pidiendo a su padre el rey, quien parecía no hacer caso a las negativas de su joven hija. El viento Helado golpeaba la ventana de la habitación de la joven princesa con furia, denotando el dolor de ese día, la tristeza y el desgano. -Su majestad, princesa Reila, este día.. Será quizás el último que permanezca a su lado - El joven sentía en su garganta un nudo, no pudo pronunciar otra palabra, fue tan corto el tiempo, a penas 6 meses, pero fueron suficientes para notar que dentro de si, existían sensaciones de amor, felicidad, y, lealtad hacia la joven princesa que yacía sentada en el borde de su fina y adornada cama, que estaba siendo opacada por sus cristalinas lagrimas, tan hermosas, como el mas fino de los diamantes. -No quiero….Mi fiel guardián, de preferir un hombre, yo me eh de quedar a tu lado- <<…Sentimientos correspondidos, para un amor prohibido…>> El guardián que permanecía oculto tras su fría mascara, pensó acercándose a aquella figura que, a pesar de estar allí sentada, parecía estar en pedazos. Fue hasta que el joven se sentó a su lado y se quito su inexpresivo y falso rostro, que la joven pudo detener sus lagrimas y escucho lo que el joven tenia para decirle. -…Fue muy corto el tiempo que eh cuidado de ti, mi princesa, pero…- su voz se quebranto- Fue suficiente, para que nacieran sentimientos que jamás pensé que podría tener por una mujer como tu, mi princesa….-comento a sovoz al oído de la joven que volvió a romperse en lagrimas. -Mi querido guardián, tu que has permanecido a mi lado por tantos amaneceres, tu…has de decirme que tienes...- la joven apoyo su húmedo rostro en el pecho del joven que cubría su cuerpo con una fría armadura tan brillante como las estrellas. Fue un día alegre, pero triste para esos amantes que solo esa tarde supieron que en sus corazones habitaban sentimientos igualitarios, tanto amor, tan prohibido que, los llenaba de un delirio pasional incomprensible para aquellos amantes de tan solo catorce años. Y la implacable noche cayo sobre la desconocida ciudad, dando comienzo al tan esperado festejo, que daba la bienvenida al duque y a su hijo, futuros miembros de la familia real. Al llegar el prometido, frente al rey, los murmullos de los invitados se hicieron notar, y por un momento un profundo silencio, las jóvenes nobles, miraban ganosas al joven hijo del duque, que parecía realmente un príncipe, sus dedos estaban cubiertos por anillos y finas joyas que denotaban su poderío y su nobleza. Haciendo una reverencia al rey, reclamo, en tono casi altanero, a quien seria su futura reina, el joven parecía deseoso de conocer a la mujer con la que contraería las tan esperadas nupcias. El rey entonces haciendo una señal con su mano, mando a abrir la puerta principal, donde yacía de pie y cabizbaja la princesa, esperando conocer a su prometido. El silencio fue total, y la joven que parecía perdida en la fina cerámica que adornaba los suelos del castillo, dio un paso adelante, y con una notoria sonrisa falsa, entro al salón saludando a las jóvenes y no tan jóvenes invitadas con sus manos, tan finas, tan blancas y carentes de anillos, que fue tema de charla luego para las nobles damas invitadas. Y finalmente la princesa llego al lado del trono de su padre, donde su prometido esperaba. Haciendo una reverencia hacia la joven, el duque presento a su hijo a ella, comentando todos los dones que este tenia, e incluso comentado sobre dones que no tenia; fue por tanto alardeo del viejo duque, que el rey lo mando callar, y señalando al joven, que aun permanecía con su rodilla en la fría cerámica y con su mano en su pecho, en señal de reverencia, le mando acercarse. -Tu!, joven duque, que has venido a reclamar la mano de mi hija, debes jurar aquí y ahora, que no has de poner un solo dedo sobre ella hasta la noche han de unirse ante dios- El rey se puso de pie y levanto la espada real- Y Así entonces, yo apruebo oficialmente este compromiso- Fue así como el salón que permanecía en silencio, atento a las palabras del rey, se unió en un aplauso unánime. El joven entonces volteo a ver a los invitados y agachando la cabeza, denoto agradecimiento hacia la gente que tanto festejaba el acontecimiento. Momentos después de la presentación, el joven prometido invito a su majestad la princesa a acompañarlo a un salón aparte, donde podrían conocerse mejor, temerosa, ella, acepto su invitación, y acompañados del guardián mudaron a otro salón. -Mucho gusto, mi joven prometido, mi nombre, y no lo olvide, es Reila, aunque puede llamarme “Su Majestad” hasta el día de la boda- la joven hizo una reverencia. -Mucho gusto, su majestad, mi nombre, no es muy importante, pero de todas formas eh de decirle, mi nombre es Shaun Vonlaw- el joven, apoyando su mano en su pecho, hizo una reverencia a la joven, y notando que el guardia permanecía cerca de su majestad se quejo, y pidió de forma brusca que este saliera del salón, a lo que el joven guardia se negó, ya que para el, una orden del rey valía mas que la orden de un aspirante a noble; y para evitar discusiones, la princesa pidió al joven que se retirase, que si necesitaba algo de el, no dudaría en llamarle, y agachándose levemente, el guardia dijo algo al oído de la joven, a lo que ella asintió con una tierna sonrisa. -ese soldado…que es de usted, su majestad, eh visto que ah entrado junto a usted, y permanece a su lado- el joven noble parecía sentir cierta envidia hacia el joven. -Ese fiel soldado, es mi guardián, esta obligado a estar a mi lado, y a permanecer en el anonimato- explico acercándose al fino piano que permanecía intacto en el salón, y sentándose en el banquillo, se decidió a tocar una pequeña e improvisada melodía, para el joven que permanecía de pie en el mismo sitio, al mismo tiempo que comentaban a cerca de sus vidas, y sus creencias, siendo Shaun Vonlaw casi un hereje, creyendo solo en la lobreguez de sus sentimientos y deseos mas oscuros, de sus fantasías y ambiciones. -Usted… usted da miedo, joven noble, ah de ser mi rey un hombre ambicioso que será capaz de llevar a mi país a la guerra por deseo incontenible de poder- la joven princesa comprendió que el futuro rey traería la desgracia a su país, sin embargo no podía hablar al respecto, nadie creería a una niña que rechazo desde el comienzo esa unión. -Cuidare de mi futuro país, con mi espada, y con mi alma de ser necesario, su majestad, usted debe mantenerse en la absoluta discreción, de no ser así, su cuerpo arderá antes que dios apruebe nuestra unión- el joven noble amenazo a la princesa que no dejaba de tocar el piano, sintiendo en su interior una opresión en el estomago que no le permitió pronunciar letra alguna. Acercándose a la joven que no dejaba de tocar el piano, el aspirante a noble dejo caer su sombrero, y llegando al piano, levanto la mano de la joven que parecía perdida en cada tecla, y mirando tan fijamente a la princesa, amenazo nuevamente con llevarla al mas caliente hervor si decía algo al respecto, al levantar la mirada, y mirar fijamente al joven, la princesa sintió un escalofrío que cubrió todo su cuerpo, sintiendo impotencia, pues ese hombre tan horrible, seria su rey en el futuro. La noche fue larga y extenuante para la joven que solo deseaba borrar de su memoria ese inevitable día. La mañana siguiente al festejo fue oscura, una fuerte tormenta azotaba el castillo, notando furia y tristeza por los acontecimientos pasados. La joven, encerrada en su habitación junto a su guardia, permanecía en silencio, aun pensativa por los hechos ocurridos, que opacaron sus ojos, que reflejaban un miedo que parecía infinito. _________________  |
|  | | HikaruShidouDeHyuga Coleguilla


Cantidad de envíos: 44 Edad: 23 Fecha de inscripción: 18/02/2009
 | Tema: Re: [Fanfic] La Princesa y El Guardian ( +16 años) 6/6 Jue Feb 26, 2009 9:47 pm | |
| Episodio 3: El Secreto De La ReinaFantasmagorías de la noche atormentaban a la princesa, que luego de conocer a su prometido, cayo en una depresión, que creía, la llevaría desfallecer de locura; el miedo se había apoderado de su corazón esa noche, que sin decir una palabra paso en su habitación encerrada del resto del mundo. << OH..Dios mío, borra de mi mente y de mis ojos al demonio. Quitad con tu santo poder el dolor de mi alma, y devolvedme la felicidad y la inocencia que alguna vez tuve…>> pedía la joven princesa, sosteniendo su dorara cruz con toda la fe que le quedaba, una y otra vez en silencio, junto a su cama, casi ignorando los fantasmas que revoloteaban sobre ella, y no supo que afuera, tras su puerta, su joven amante también rezaba, para que los miedos y desdichas de la joven se disiparan y al fin pudiera ser feliz. Fue en un momento inoportuno, que el aspirante a noble apareció por los pasillos donde estaba la habitación de la princesa, y con una copa en la mano amenazo al guardia, para que se hiciera a un lado, y le deje entrar a la habitación de su prometida, a lo que el fiel guardia y amante de la joven se rehusó, fue cuando en un ataque de ira, Shaun, el aspirante a noble, lanzo la copa contra la pared saltando los vidrios sobre la armadura y los pies del guardián, al ocurrir dicha acción, la princesa que estaba hundida en sus rezos, se acerco alarmada a la puerta, y sin abrirla pregunto, dando un grito firme, que estaba pasando ahí afuera, a lo que el guardián, notando el movimiento de la manilla le respondió, algo que el joven Shaun aplaudió sarcásticamente. - Que pasa ahí fuera?!- -Su majestad no abra la puerta!, el demonio ah venido a visitar sus aposentos!- el joven amante de la princesa la alarmo de la estadía de su prometido, y tras ello, la joven decidió trabar la puerta lo mejor que pudo y solo escucho los aplausos del joven, quien además no podía dejar de reír. -El demonio….El demonio queda pequeño a mi lado!-sostuvo su frente y acomodo sus finos cabellos en señal altanera.-Tu! Guardia anónimo, has de sacarte esa espantosa mascara, y a mi, y solo a mi, has de mostrarme tu rostro!, si es que no quieres morir con el filo de mi espada, has de mostrarme esos ojos, que me han dicho son tan hermosos con el cielo en la primavera, tu fiel guardián de mi prometida, que has de caer en la tentación de mi hombría- el joven forcejeo con el guardián para quitarle la mascara, sin embargo la habilidad de este resulto ser mayor, y tener la ventaja de llevar en su cuerpo una fuerte armadura, que lo protegía de los aspadazos que firmemente daba el noble. Fue en un momento fugaz que alarmada por lo que ocurría fuera de la habitación, la princesa decidió salir y con una daga que guardaba siempre en su entrepierna decidió proteger a su amante de las amenazas de Shaun, quien al ver que eran dos contra uno, decidió retirarse, dejando la adrenalina del momento en el oscuro y silencioso pasillo. Las luces de las velas dejaron de bailar, y todo volvió a la calma, y sin embargo en los corazones aun permanecía el asombro, el miedo. Ambos se encerraron en la habitación. El amante de la princesa se saco su fiel y falso rostro, y ayudándola a sentarse en su fino y tapizado con rosas sillón. -Amada mía, rezare esta noche para que la calma regrese a ti, a tu corazón- el joven entonces se pone de rodillas ante la joven que aun permanecía incolora por lo ocurrido -mi adorado guardián, amor de mi corazón, acércate a mi, es mi deseo, probar el dulce néctar de tus labios para calmar la sed y darme tranquilidad- la princesa tomo el suave rostro de su amante -soy yo, su majestad, mi querida princesa, quien ansia besar sus labios y sentir la dulzura de su boca- el joven amante se acerco entonces al rostro de la princesa, y no supieron de gente, de edad, o posición social, solo se besaron tan apasionadamente que por ese instante olvidaron todo el mal ocurrido momentos antes, y no se dieron cuenta, de la figura tras la puerta, que había escuchado todas sus declaraciones de amor, todo parecía hermoso, hundidos en el deseo, con un simple beso, pues sus cuerpos aun rechazaban otro acto de amor, debido a su corta edad, a su falta de conocimiento, contentándose solo con dulces y apasionados besos y caricias juguetonas que recorrían la piel provocando calofríos deliciosos y llenos de una satisfacción incomprendida para ellos. Todo, absolutamente todo, la reina escucho tras la puerta, pálida como un copo de nieve, y con la cruz de su señor en sus temblorosas manos, rezaba y rezaba. << Señor mío!...Libra a mi hija del pecado, y de la tentación, hazla olvidar esta lujuria que siente hacia este hombre, dale amor hacia su futuro esposo, OH dios mío, que has de darle amor a las personas equivocadas, no permitas que cometan una locura, que ah de ser cruel el destino de mi hija, si ah de parir antes del matrimonio, que ah de morir el crió que nazca de su vientre, no permitas tal desgracia, dios mío >> La reina caminaba por los tenuemente iluminados pasillos, se encaminaba hacia su habitación, pues los festejos ya habían finalizados. Al llegar a su lecho, halló al rey, su marido, aun despierto, y alarmado por el color tan pálido de su rostro, no dudo en preguntarle que la agobiaba tanto, acaso seria un fantasma lo que vio ella, permaneció muda por un momento, y luego pensando bien en sus acciones, solo afirmo haber visto un fantasma paseando por el silencioso castillo, a lo cual el rey negó con la cabeza, y acariciando su rostro aun pálido, la invito a descansar, pues ese había sido un día largo extenuante para ellos, atribuyo sus supuesta visión al cansancio, y no le tomo importancia. La mañana siguiente fue soleada, fría, pero despejada, la princesa dormía, completamente agotada por la noche anterior, y aprovechando esto, su joven amante decidió pasear por los jardines de rosas de su hermosa princesa, fue tan sorpresivo que ni el mismo se lo espero, fue cuando se quito la mascara para sentir la fría brisa, que Shaun apareció, y corroborando lo que decían las criadas, se perdió, por un momento en la profundidad de los ojos del joven, quien alarmado por verlo, busco la mascara que había dejado a su lado, sin embargo, Shaun solo pateo su falso rostro, el cual se perdió en el rosal, el joven enfurecido por la acción del noble, se puso de pie. -Que quiere de mi?...es usted un hombre extraño, mira con ojos enamorados a otro hombre…- -Ojos enamorados?, se equivoca, no es amor, es deseo, son las ansias de placer- Shaun aclaro al joven guardián que se alejaba paso a paso- Te quemaras con el fuego de mi cuerpo, algún día, joven soldado, caerás en mis redes- agrego Shaun. Parecía estar acorralado entre el manzano que yacía entre el rosal y el joven que parecía estar hundido en su lujuria, no supieron que la princesa, y varias criadas del castillo observaban lo que estaba ocurriendo, tan atónitas todas, tan silenciosas, que parecían ser parte de las paredes que también observaban atentas lo que ocurría en el rosal cubierto de nieve. Fue un momento fugaz que la princesa grito el nombre de su prometido, desde la ventana de su habitación, que se alejo su amante de el, y buscando rápidamente su fiel mascara, la tomo y solo se fue corriendo a la habitación de la joven, que miraba con asco a su prometido, quien solo sonreía siniestramente. Dentro del castillo todo parecía normal, todo, excepto el comportamiento de la reina, quien aun seguía alarmada por lo que había escuchado, resonaba en su cabeza la voz de su hija profesándole amor a su guardián, y la voz de este, asintiendo a sus sentimientos, todo tipo de imaginaciones daban vuelta en su cabeza, pensando que podrían haber llegado a mas que simples besos y simples roces de sus manos. Y en un momento de silencio en la corte, la mujer, aun pensando en lo mismo, pregunto a su marido, con preocupación, si acaso estaría bien prometer a su hija, y si acaso no seria infeliz con su matrimonio, a lo que el rey, le afirmo que, por el bien de su nación, hay que hacer ciertos sacrificios, y le recordó la promesa que le había hecho al anterior rey, de casar a quien seria su hijo o hija, con un integrante de esa familia, para mantener las buenas relaciones con los nobles, siendo esa familia la mas temida entre los nobles. La reina quedo pensativa, sintiendo que se acercaba una horrible tragedia, que podría poner en peligro, inclusive, la paz de todo el país, y hasta una guerra civil, pues era sabido, que por ser además, la familia mas temida entre los nobles, eran capaces de provocar una guerra civil, logrando que todo quedase en ruinas, y convertir el país en un verdadero infierno. Agobiada por tanto pensamiento negativo, la reina entonces decidió acudir a la iglesia, el sagrado santuario de dios, allí rezo y rezo, y lo hizo hasta caído el sol, cuando el sacerdote le pidió que descansase, pues tanto rezo en un día podría enfermarla; la reina viendo los brillantes ojos del sacerdote, decidió confesarle lo que ocurría a espaldas de su majestad el rey, pidiéndole además que se mantenga en el mas reservado silencio, y además rogando por un consejo, pues creía que podría enloquecer con tanto pensamiento en la cabeza, a lo que el sacerdote, tomándole las manos y besándolas, aun cubiertas por sus finos y relucientes anillos, le aconsejo mantenerse al margen, y tomar un descanso, y quizás hablar con su hija, quien era la principal victima de todo el mal que allí rondaba. La Reina, aun dudosa de lo que debía hacer, decidió regresar a su hogar, donde preocupado el rey esperaba por ella, la mujer pasando por alto las preguntas de su marido, el rey, solo se encamino hacia su habitación, donde soltó sus finos y largos cabellos color fuego, se saco el vestido, que normalmente usaba los domingos para asistir a la iglesia, y se acostó, solo vestida con su ropa interior. Extrañado, el rey se quito sus ropas, y acostándose a su lado, le pidió, por última vez, una explicación, a lo que la reina solo le respondió que, le preocupaba el futuro de su hija, dudaba de su felicidad, El rey solo miro a su mujer, tan blanca, y tan hermosa, con sus ojos cerrados, se acerco a su oído, y haciéndole una proposición, ella sonriéndole dulcemente solo se puso sobre su rey, por ese instante, la reina olvido lo demás, y llenando su cama de pasión, amo a su rey hasta pasada la media noche. _________________ 
Última edición por HikaruShidouDeHyuga el Sáb Feb 28, 2009 2:15 pm, editado 1 vez |
|  | | HikaruShidouDeHyuga Coleguilla


Cantidad de envíos: 44 Edad: 23 Fecha de inscripción: 18/02/2009
 | Tema: Re: [Fanfic] La Princesa y El Guardian ( +16 años) 6/6 Sáb Feb 28, 2009 2:13 pm | |
| Capitulo 4: La confesión de la reinaTodo era felicidad y ajetreo en el castillo, pues su majestad, el rey, había regresado después de casi tres meses de viajes, de negocios, y se apresuro a regresar, era de su interés adelantar el casamiento de su hija, pues cansado y enfermo, sentía que le quedaba poco tiempo de vida, y no quería dejar a su país sin rey. La nieve se había evaporado, las rosas estaban floreciendo una vez mas, la primavera había regresado, y junto con la primavera, se festejaría el cumpleaños numero quince de la princesa, quien esa misma mañana tuvo un despertar doloroso, pues aquel joven que durante un año entero había cuidado de ella, aquel que fue su amante secreto, ya no estaba ahí de pie a un lado de su habitación, extrañada y casi desesperada, corrió por los pasillos, buscando a su recién llegado padre, poco le importo chocar con las criadas que hacías los quehaceres del castillo, solo corrió, hasta la habitación donde su padre estaba firmando los últimos documentos del día. -Padre, querido padre, donde esta él?!- a la princesa, poco le importo el hecho de no haber visto por meses a su padre, solo le importo no tener a su amado. -Buenos días querida hija mía, veo que ya has notado la ausencia del joven guardia- el rey se puso de pie y estiro su mano llena de anillos y brillantes cadenas de oro para que su hija la besara, y así fue, ella beso las manos de su padre, y dándole un tímido abrazo volvió a preguntarle por aquel que había estado con ella durante ese ultimo año. El rey, hablándole a sovoz, le dio la noticia, que en un periodo de 5 días más, ella se casaría, y por esto, aquel que había sido su guardián, había terminado ya con su misión, siendo ascendido al rango de caballero de la corte, es decir, ahora su misión era cuidar del castillo por las afueras, ya no debía cargar con esa pesada e inexpresiva mascara, ahora ál era libre, todo eso le explico el rey a su hija, quien no daba crédito a lo que escuchaba, ¿Qué se casaría en 5 días?, ¿ que su amante ya no estaría mas a su lado?, atónita decidió sentarse, sus ojos parecieron volverse blancos por el mismo asombro que tales noticias le habían causado. Su padre, el rey, se acerco a ella, y abrazándola, de esa forma tan tierna y única como un padre abraza a su hija, la consoló, susurrándole al oído que, hasta el día de su boda, ella era libre de ir a donde quisiera; la joven princesa entonces se puso de pie y besando nuevamente las manos de su padre, se retiro a su habitación, donde permanecería hasta la noche. La luna llena ilumino por completo la oscura habitación de la joven, quien esperaba a su amado, a que el llegara, esperaba que todo fuera un mal sueño, tan rápido que las cosas pasaban, no podía creer lo que pasaba, deseaba despertar si acaso era una pesadilla. Esperó y esperó de pie junto a la puerta de su habitación, donde su amante siempre estaba, preguntándose a cada minuto si acaso todo fue una mentira. << ¿fue acaso un juego?,¿ fue un amor fugaz?,¿ fue todo una mentira para mantener mi felicidad?,¿fue real aquel hombre que me robo el corazón?>> la princesa pensó y pensó hasta quedarse dormida sentada donde mismo había estado alguna vez su gran amor, y fue unos minutos después, cuando ál apareció, notándose en sus ojos un brillo sin igual, que reflejaba el amor, la ternura y el dolor de un amante, viendo a aquella mujer, que a pesar de sus caprichos, era el amor de su vida, o al menos así lo sentía al verla sentada, allí donde alguna vez él estuvo. Con la fina delicadeza de un caballero, la tomo en sus brazos y la llevo hacia su cama, allí le saco sus finos zapatos, y beso su frente tan suavemente que la princesa solo suspiro entre sueños. La mañana llego rápidamente, y notándose en su cama, la princesa quedo pensativa. << Acaso el día de ayer fue un sueño?, estaría ahí su príncipe azul? >> ella pensaba temerosa de que todo hubiera sido real, abrió la puerta, deseando y rogando que aun estuviera ahí su amante, sin embargo, noto con tristeza que no estaba. La reina que pasaba por la habitación de su hija, se detuvo, y entro sin tocar la puerta, notando un mar de lágrimas en la cama de su hija, quien además, parecía estar ahogada en ese mismo mar que ella estaba construyendo, se acerco lentamente, con la intención de aconsejarla, sin embargo, la mirada vacía de su joven hija, le hizo ver que nada de lo que pudiera decirle, podría ser escuchado o tomado en cuenta, la reina entonces levanto en silencio el pesado cuerpo de su hija, y la peino, como cuando era una pequeña, le sacudió el vestido y la llevo a su jardín, y ahí la dejo, entre sus rosas, el blanco y el rojo de las flores parecían parpadear con los rayos del sol que esa mañana llegaban a ellas. -Querida hija mía, llena tu mente y tu corazón de sueños y anhelos, recuerda cuando plantamos estas hermosas rosas, cuales eran tus sueños…- la reina se marcho luego de decirle esas palabras a su hija, que parecía no prestar atención a nada, y solo lloraba sin consuelo. Y en un momento fugaz miro el rojo de las rosas, tan rojos sus pétalos como la sangre, y pensó en la locura de morir, penetrando entre sus rosas, poco a poco su fino vestido se desquebrajo, y la joven princesa, casi hundida en la locura pensó, bailando entre las espinas de las rosas, en sus viejos sueños, cuando era una niña llena de ilusiones que nada tenían que ver con el amor, o las relaciones, cuando miraba fijamente la infinidad del cielo y deseaba volar. -Que este dolor me abra los ojos, que me devuelva los años perdidos, oh..Rosas…que han de dañar mis piernas, que han de desangrar mis brazos, devolvedme mi niñez, devolvedme mis sueños y mis anhelos, devolvedme al hombre que deseo amar por la eternidad.- las criadas que pasaban por esos lugares notaron el dolor de su majestad la princesa, sin embargo, ninguna se atrevía a acercarse, sabían de sus caprichos y su carácter frente a ellos. Cuando la princesa era una niña, todas las criadas le temían, pues solía tirarles los jarrones cuando algo quería y no lo obtenía, actitud que olvido con el paso de los años, y sin embargo quedo grabado en la mente de las viejas criadas que trabajaban incansables en el castillo. Ya fuera del rosal, y frente al manzano, lugar donde vio por primera vez el rostro de su amado, rezo, pidió con fervor al alma del árbol, al dios sol, al cielo y a las nubes, a la ardiente tierra y a las flores de su jardín, que le devolvieran al hombre que amaba, pidió no caer en la locura hasta el día de su muerte, rogó porque los días fueran interminables, para que no llegase el día su matrimonio. Ese día, al igual que el anterior no quiso probar bocado alguno, aunque su estomago le pidiese alimento, no quiso probar siquiera el tibio pan. Y llego la noche, todo quedo en silencio una vez más, la princesa solo miraba la luna que comenzaba a achicarse en lo alto del cielo, recordando cada beso, cada roce, y sintiendo la necesidad de amor que solo ese hombre podría llenar. El silencio de la noche se vio roto, por unos pasos, unos firmes y lentos pasos que se acercaban a la puerta de la habitación de la joven, quien alertada se acerco a ella, y hablando no muy alto pregunto quien osaba destruir el silencio de la noche, y al escuchar su voz, se apresuro a abrir la puerta, dejándose caer en sus brazos. El joven entro junto a ella a la oscura habitación, y sin decir palabra alguna la beso, haciendo sentir sus sentimientos. -amado mío, Alan, tan largas las noches sin ti, tu ausencia eh notado, y me ha pesado, necesitaba tus labios, necesitaba tus ojos, y tu piel- la joven se noto tímida al decir esas palabras, las cuales fueron respondidas con la única sinceridad del corazón. -Mis días son aun más largos que los tuyos, porque no escucho tu voz, porque no estoy a tu lado, ni viendo tu largo cabello, y las noches eternas, eh extrañado el largo de tus dedos, y tus tiernas miradas, es por eso que estoy aquí, tal como un ladrón buscando un tesoro- el joven beso el cuello de la princesa, quien se sintió presa de la pasión, en un instante de silencio, sus miradas se fijaron unas con otras, y sintiendo las ansias de llegar más lejos de la piel, y entre besos y roces de manos, sus ropas se dejaron caer, quedando solo su piel como vista, solo tenían 15 años, pero para ellos, era más el deseo y la pasión que el pudor de la edad y la posición social, era tal su amor, que fueron mas allá, que se dejaron llevar por los deseos lujuriosos del corazón, siendo la luna testigo muda de aquel acto de amor, y traición hacia el prometido de la joven, las paredes hechas de duras piedras fueron los contenedores de los suspiros y las quejas que dichas acciones provocaban en la joven que había perdido toda la inocencia de una doncella, que había dejado llevar sus emociones a su punto más alto, fue tal el amor, que duro hasta casi llegado el amanecer, cuando presas del cansancio, se quedaron dormidos. El sol, tan cruel como parecía, despertó al joven que aun cansado, se levanto, vistiéndose en total silencio, sabía que si alguien lo veía, estaría en serios problemas, fue por ello, que no despertó a su amante, quien dormía plácidamente entre sus desordenadas sabanas. Cada noche, hasta la última de la soltería de la joven, Alan, fue a verla, amándose una y otra vez, es así como el amanecer del día del casamiento de la joven, ella le pidió que se quedase con ella, a lo que ll se negó, sonriéndole tan dulcemente como siempre. -Por que has de dejarme a mi suerte?, que ah pasado estas noches?- la joven se sentó solo tapada con sus sabanas. -Yo se porque lo hago, amada Reila, todo lo que ha pasado estas ultimas noches, quedaran siempre en mi como una daga clavada en mi pecho, tanto placer y tanto dolor….- Alan sin decir mas, termino de vestirse, y cubierto de un silencio que provocaba el temor de la joven, se marcho, dejándola completamente decepcionada por sus palabras, se sentía traicionada, y olvidada, sabía que antes de que el sol alcanzara su punto mas alto, ella debía estar lista y en la iglesia, santo lugar, donde debía unirse en matrimonio con aquel monstruo que tenia de prometido, pero algo calmo un poco su alma, y es el hecho de que su cuerpo fue antes de su verdadero amor. Las criadas no tardaron en llegar, luego que el joven se fuera casi corriendo de allí, grande fue la sorpresa de las viejas trabajadoras, pues habían encontrado completamente desnuda a su majestad, quien aun permanecía sentada. No fue muy largo el periodo, cuando terminaron de vestirla y peinarla, adornarla con los más caros anillos y prendedores, pulseras de oro y una fina gargantilla de oro y plata que era insignia real. Se veía tan hermosa, tan deslumbrante, y sin embargo se sentía vacía,su cuerpo, un contenedor vació, sin alma, sabia que el momento en que su futuro se decidiera estaba ahí, golpeando su puerta. Antes de salir de su habitación, su madre, la reina, se presento ante ella, dándole las bendiciones para su boda, y pidiéndole cordura, le aconsejo tranquilamente, y le recordó, que a partir de ahora, su corazón debía pertenecer al pueblo, la joven asintió con la cabeza, no quiso hablar, pues sentía que si pronunciaba palabra alguna, podría romperse en llanto. La reina se fue, junto al rey, a la iglesia, donde los reyes de los países vecinos ya estaban llegando, al igual que los nobles de la zona, todos fueron a dar su bendición al futuro matrimonio, nadie podría imaginar lo que estaría por ocurrir. Aun en el castillo, la joven novia dudaba de salir, no quería enfrentarse a su destino, y obligada por las mismas criadas salió, a esperar el carruaje que la llevaría a la iglesia, y grande fue su sorpresa, cuando vio que el cochero, era el mismo Alan, su amante, quien la invito a subir, las criadas le desearon suerte, sabían que no llegarían a la iglesia. Todo fue confuso para la joven novia, quien arriba del carruaje le pregunto, sin tener respuesta, que pretendía pasando por cochero, no se dio cuenta que había tomado un camino muy diferente al de la iglesia, nadie lo supo, y a mitad de camino, Alan, su joven amante, le pidió que bajara, extrañada por tal petición, accedió, notando que estaban en un camino desierto, el joven entonces libero los caballos de sus ataduras, y la invito a subir a uno, ofreciéndole la libertad, fue de esa manera que los amantes huyeron en el anonimato. Fue varias horas después que el novio, noto la tardanza, y envió a un mensajero, quien no tardo mucho en llegar y dar las noticias de que la princesa había salido hacia tiempo del castillo. La reina exploto en lágrimas entonces, escuchando que su hija ya no estaba en el castillo, y nunca llego a la iglesia, los reyes y nobles se notaban desconcertados. La reina entonces hablo, contó con lujo de detalle, lo que meses atrás había escuchado, sus declaraciones de amor, su pasión, el amor prohibido de la princesa, con aquel hombre que había sido su guardián. De los ojos de Shaun se podía ver fuego, se podía ver la rabia y los deseos de venganza. La reina le rogó, al joven novio que tuviera piedad, pues se veía decidido a matar, ya sea a la princesa, o al hombre que para el era un traidor. Para cuando todos se dieron cuenta, ya era tarde, los jóvenes estaban lejos del alcance de los guardias y cualquier persona, iban camino a un pueblo cerca del mar, lugar donde Alan había nacido, un pueblo alejado, pero rico, lugar de donde tuvo que irse por su padre. Shaun, ya en el castillo, juro ante el enfermo rey, que encontraría a su prometida y la traería de vuelta, aunque eso le significara su vida. Al rey le quedaba poco de vida, por lo que se veía urgido en casar pronto a su hija, para que el reino no sufriera por la ausencia de un rey, para que el pueblo no quedara vulnerable a ataques de los demás países, viendo la falta de un gobernante hombre. En aquella época, eran las reglas machistas, siendo el hombre, más importante de la mujer, por lo tanto la reina quedaba desautorizada si el rey moría. Podían verse a lo lejos como las nubes negras llegaban a cubrir el reino, que hasta ese momento, había sido pacifico. _________________  |
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 | Tema: Re: [Fanfic] La Princesa y El Guardian ( +16 años) 6/6 Sáb Feb 28, 2009 9:41 pm | |
| Capitulo 5: La muerte Del GuardiánTres días habían pasado, los jóvenes prófugos habían llegado a un pequeño pueblo cerca del mar, lugar donde Alan había nacido, se veía tan diferente al castillo, que la princesa no lo podía creer, tanta felicidad no cabía en su pecho, sentía deseos de gritar y correr por las pobladas calles, sin embargo, no podía hacerlo, acababan de llegar, y sabían que así vestidos estaban llamando la atención, y mas por el hecho de estar juntos en el mismo corcel, apresurados entonces fueron a la casa de una conocida de la familia. Al llegar y tocar la puerta, una mujer arrugada pero con una mirada amable los atendió, y no lo conoció, no conoció a aquel joven, que cuando niño vivía en esa misma casa, y sin embargo, el si conoció a aquella anciana, y sin decirle nada la abrazo, sintiendo todo el cariño de un nieto hacia su abuela, y fue entonces que aquella mujer toda arrugada sonrió, pues reconoció el aroma de sus cabellos. -Abuela, tantas lunas sin verla- Alan la saludos cariñosamente, enterneciendo los ojos de su amante, quien no dijo una palabra, solo sintió la envidia típica de una niña que no conoce de amores fraternos. Al tomar la mano de su abuela, el joven presento a su amada, y notando que era de una clase social diferente, se alegro, pues su familia siempre fue muy humilde, y el haber encontrado una mujer con posición lo haría tener una vida acomodada y sin necesidades, eso pensó al principio, sin embargo, al escuchar la historia que su nieto tenia para contarle, se alarmo, la preocupación lleno su corazón, y rezando abiertamente les pidió que fueran a la iglesia, explicando que allí estarían mas seguros que dentro de la ciudad, donde la gente notaria la riqueza de la joven, sabia que la noticia de la princesa raptada llegaría pronto a la ciudad, y corrían peligro, la iglesia en ese caso era el lugar mas seguro de todo el pueblo, así que saludando a su abuela, se fueron a la iglesia, al llegar, notaron que solo el pastor estaba allí, rezando ante la cruz, Reila entonces se acerco lentamente. -Padre, eh pedirle un favor, es mi deseo casarme en este lugar, podría usted darnos sus bendiciones?- la joven le sonrió amablemente, sintiendo los pasos de su amante, quien se acercaba a ella, totalmente sorprendido por la petición que había pedido al pastor, el hombre, de unos cuarenta años, acepto agradecido por preferir esa pequeña iglesia, los jóvenes entonces se acercaron al altar, y luego de los votos de amor, se juraron estar juntos por siempre, sintiendo que dios los estaba bendiciendo, pues su felicidad era infinita. La noche llego tan rápidamente que apenas lo notaron, los recién casados habían cambiado sus elegantes ropas por prendas mas comunes, se sentían tranquilos, después de mucho tiempo de incertidumbre, al fin podían sentir la paz en sus corazones. Fue un momento tan mágico, cuando sintiéndose el uno del otro, se complementaron en esa oscura habitación que el pastor les había ofrecido, habían roto el silencio de aquel vació lugar con los suspiros de amor que no podían callar. Todo era tan mágico, la luna se veía diferente desde esa ventana, pensaba Reila mirando el inmenso cielo y escuchando los latidos del corazón de su amor, tan serena, la música que en su pecho escuchaba, se quedo dormida, y no supo que su amor pensaba, mirando el mismo cielo, que algún día los encontrarían, sentía el dolor en pecho, pues tenia la sensación de que esa felicidad no duraría eternamente, pensando en eso, se quedo dormido, y no noto la luz del amanecer que entraba por esa misma ventana. Era la primera vez que, Reila, veía dormido a su amor, se veía tan tierno que no quiso despertarlo, silenciosamente se levanto y se vistió, y despreocupadamente fue al pueblo, guiada por una madre de la iglesia, quien al ver lo desconcertada que estaba, se ofreció a acompañarla. Pasearon por las diferentes ferias, allí, la joven, que no sabia nada de frutas y verduras tuvo que preguntar a su guía, la mujer, tan amable, tan dulce, le explico cada una de las cosas que debía comprar, y se ofreció a cocinarle, todo era como un sueño perfecto, nada estaba saliendo mal para ella. Al llegar noto despierto a su amor, preocupado por su ausencia, su saludo no fue un beso, si no una reprimenda, ya que para el, salir sola era lo mas imprudente que podría hacer, la joven se disculpo, y con una sonrisa en su rostro lo invito a salir, ella deseaba ver mas del pueblo, deseaba aprender de las costumbres campesinas, cumpliendo con la petición de su recién, esposa, ambos salieron, recorrieron tiendas típicas del pueblo, y fue allí, en una de las tiendas, donde vio, esa hermosa caja, adornada con oro y plata, un objeto que no parecía solo una caja, al ver la expresión en el rostro de su amada, el joven decidió entrar, y sin preguntarle, la compro, pensando en lo afortunado que fue al guardar cada uno de sus pagos, gracias a eso, el tenia el dinero para comprarle el mundo. Al darse cuenta que su marido no estaba con ella, la princesa se preocupo, y grande fue su sorpresa al verlo salir con un pequeño paquete en sus manos. -Esto, amada mía, es para ti, me ah dicho que es un objeto novedoso y se llama caja de música, esta pequeñez toca una melodía muy hermosa- le explico el joven a su amada, quien llena de luz en sus ojos, la recibió, y la guardo como un tesoro. Así pasaron los días, las semanas, hasta los meses. Fue esa noche, anterior al comienzo del invierno, cuando el principio del fin comenzó, el viento soplaba furioso, podían escucharse a lo lejos los gritos de los religiosos que oraban en la iglesia aun fuese de noche. Alan llego corriendo al cuarto donde los jóvenes vivían, fue tal su desesperación, que por un momento no pudo hablar, miro a la joven, quien estaba a punto de acostarse. -Ya nos encontraron!- alerto falto de aliento a la joven, quien se lleno de tristeza y preocupación con tal noticia, planearon huir, sin embargo no pudieron hacerlo. -Salgan de ahí!- Se escucho desde afuera- Si no lo hacen, ambos morirán!- << Que debo hacer….debo morir por ella?....es mi deber morir por este amor?>> pensó el joven ante la sorpresiva invasión del prometido de la joven que aun no entraba a la alcoba << Que debemos hacer?....si hemos de morir, prefiero morir junto a mi amado>> pensaba a su vez la preocupada joven, mirando como la puerta se balanceaba en su sitio. fue en ese instante que, el joven sonrió a su amada, y a sovoz le afirmo que era el momento de su muerte, pidió con la ternura de un amante que fuera feliz, que superara la perdida, viviera, pase lo que pase, viviera. -No, por favor…no me dejes- la joven le rogó a su amado tocando con sus temblorosas manos su rostro, el joven tomo su mano, y la abrazo, afirmándole que moriría, por ella, moriría. La joven no pudo decir nada, mas pensó, y pidió que no la dejara sola, sus lagrimas solo salieron, sus ojos se oscurecieron por un momento, al alejarse un poco de la joven, el, le explico que si no iba, ambos terminarían por morir, y pidió casi desesperado que huyera mientras los distraía, “salva tu vida”, murmuro al oído de la joven. Asustada por lo que se vendría la joven le afirmo que no quería salir. -yo, yo no quiero, no quiero salir! No quiero que mueras, amado mío, y no quiero casarme con el!, por favor, no vayas!, huyamos juntos!- la joven pidió sintiendo el temor de perder a su gran amor. -Te prometo que, la próxima vez que nos veamos, si es verdad que existe otra vida, prometo buscarte, mi amor, pase lo que pase, nos volveremos a encontrar- el joven prometió superar el poder del destino y volver a unir sus caminos. Alan, apoyo sus grandes y suaves manos sobre los hombros de su amada, y solo dijo su nombre, ella solo lo miro, entendiendo que ese era el adiós. Y viendo como el tomaba su espada y se marchaba pensó. << …Así que este es….el principio del fin… >> lentamente se acerco a la fría y dura pared y apoyando su cabeza se lamento, tan grande era su lamento, pues estaba embarazada, y aquel valiente hombre, que fue a dar su vida por ella, no lo sabia, debió decirle, sin embargo, fue cobarde, no pudo asumir su estado, y ya era tarde, ese bebe en su vientre no conocería a su padre, a su verdadero padre. Al notar que Alan al fin dio la cara, Shaun, quien esperaba no muy lejos de ahí, lo molesto, ofreciéndole la muerte como castigo por haber robado a su prometida. El joven saco su espada, y Shaun, con una sonrisa confiada en su rostro, llamo a su caballero más fiel a pelear contra aquel ladrón de novias. El hombre parecía ser muy hábil con su espada, Alan, con su poca y nada de experiencia, hizo lo que pudo, pero fue inútil, aquel caballero, parecía ser mucho más fuerte y lo mantuvo en desventaja. -Los hombres como tu, merecen la muerte, merecen la horca o la ejecución- le afirmo mirando al joven que estaba de rodillas debido a un fuerte golpe que el caballero le había dado. Y a pesar de su condición pudo afirmarle a Shaun, una verdad que tenia en su corazón- Aunque me mate, Lord Shaun, nunca tendrá lo que quiere!- miro de reojo al noble- yo tengo razon, aunque me mates, nunca tendrás lo que buscas, no se llega al corazón con violencia y odio- aun con el dolor que sentía en su cuerpo, le sonrió al noble, quien al ver la confianza del joven tomo la espada de su caballero, y sin dudarlo le afirmo. - Yo no busco amor o compasión!, busco poder!- inmediatamente después, el joven se puso de pie y chocando sus espadas, Shaun, en un arrebato de lujuria, se acerco al golpeado Alan, y lo beso, ante el asombro de Reila, quien había sido obligada a salir de la habitación donde estaba escondida, y al ver el movimiento de la espada de Shaun, no dudo en gritar el nombre de su amado, para alarmarlo, sin embargo, fue tarde, Shaun le corto una mano, aquella mano que sostenía la espada, cayo lejos del cuerpo del joven, quien cayo inconsciente, presa del dolor que tal acción le causo, fue entonces, que el noble pidió que acercaran a la princesa, y colocándola a un lado de su amado, le cortaron si piedad la cabeza. Su rostro quedo manchado con la sangre de su amado, no podía dar crédito a sus ojos, por un momento creyó estar soñando, temblorosa, aterrada, se alejo unos metros, sin embargo, el pastizal verde, se tiño del rojo de la sangre que salía del cuerpo decapitado de su amado. -es mentira…..no puede ser…..dios mío…dime que es una pesadilla….- la joven murmuraba sintiendo como la sangre de su amado recorria aun su rostro y mojaba su vestido. Y fue cuando casi volvió en si, que vio, como Shaun levantaba la cabeza de Alan, sosteniéndolo del cabello, en señal de victoria. Luego que todos sus seguidores vieran el rostro empalidecido del joven, este se lo lanzo abruptamente al regazo de la joven que aun permanecía de rodillas rodeada de la sangre de aquel hombre al que le había jurado amor eterno, al sentir la cabeza en su regazo, ella lo miro, sus labios se tiñeron de morado, y su piel se había enfriado, y aun así, aunque le causaba dolor, levanto la cabeza su amor a la altura de la suya, y beso por ultima vez, esos labios que comenzaban a endurecer, sintió que se desvanecía, y aun así se puso de pie, sus lagrimas se mezclaban con la sangre que aun mantenía en su rostro, se acerco entonces al cuerpo de su amor, y acercando también la mano que había perdido, y colocando su cabeza donde correspondía, rezo por la paz de su alma, no pudo hacer mas, todo el mundo se le derrumbo en un segundo, y no sintió que Shaun se acercaba a ella, con dureza, este la tomo del cabello y sin decirle nada se la llevo tirándola aun, hacia la capilla, lugar donde planeaba darle un castigo, y fue así, los hombres del noble, la maniataron a las rejas de madera que protegían la cruz que tanto adoraba la joven. -Eres malo….no tienes derecho a quitarle la vida a la gente!- se quejo Reila, sintiendo lo que podría venirse para ella. -Que soy malo dices…..sabrás lo que es la maldad, su majestad merece un castigo por haberme abandonado!- exclamo mostrándole su látigo personal, con el que castigaba a sus sirvientes- esos harapos no vienen contigo princesa!- y arrebatándole brutalmente su vestido, comenzó con su castigo, 30 latigazos, por cometer adulterio, por abandonar a su prometido. Cada golpe la hacia sentir en el infierno, sabia que había probado la dulzura del cielo, y ahora, frente a dios, sentía el poder del infierno, cada golpe que recibía era tan doloroso, pero nunca tanto como el dolor de haber perdido a su cielo azul, con cada grito, rogaba a dios, que miraba atento lo que sucedía, que no pasara nada con el hijo que estaba esperando, pareció un dolor eterno, tanto así, que al ultimo latigazo, rendida por el dolor y el cansancio, quedo inconsciente. Al despertar, se encontró en un lugar diferente, frente a un lago, al incorporarse pudo ver el cuerpo desnudo de su prometido, que estaba bañándose dentro de aquel lugar, estaba borrando de su cuerpo la sangre que como sanguijuelas se había pegado a su piel. Al darse cuenta que su prometida lo miraba, salio de agua y la invito a bañarse junto a el, parecía otra persona, quizás estaría soñando, pero no, era el mismo hombre sádico, hambriento de poder, ella tenia miedo, no sabia que seria de ella a partir de ahora. Al regresar al castillo, Reila se encontró con su madre, quien la recibió entre llantos, pues había pasado el tiempo, la joven princesa entonces, pidió un tiempo a solas con ella, para contar todo lo sucedido, lo cual fue aceptado por su prometido, el se retiro, y Reila rompió en llanto, contó cada cosa a su madre, expreso su felicidad, y su dolor de haber perdido, y de esa manera, a la persona que había jurado lealtad, siquiera recordó a su padre, quien no veía junto a su madre, solo ella hablaba de sus vivencias, y de lo mucho que odiaba el tener que casarse ahora con ese hombre que parecía ser el mismo diablo, fue en ese punto, que su madre le hizo saber a su hija que su padre había muerto, y que el país necesitaba urgentemente un rey, por esto, ella debía casarse lo antes posible, superando todo el dolor y el pasado, cosa a lo que ella se negó, y sin embargo no pudo evitar. Tres días después de haber regresado, la princesa se caso con el noble, y este asumió el trono, convirtiéndose en el nuevo rey de todo el país. _________________  |
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Cantidad de envíos: 44 Edad: 23 Fecha de inscripción: 18/02/2009
 | Tema: Re: [Fanfic] La Princesa y El Guardian ( +16 años) 6/6 Jue Mar 12, 2009 5:34 pm | |
| Capitulo final: to the infinite eternity, the end of loveEl día que Reila, la princesa, y Shaun, se casaron, el pueblo festejo, altos eran los gritos de los pueblerinos que llegaron a la iglesia a dar y recibir las bendiciones de los recién casados, todo era felicidad, todo era fiesta, mas no todos estaban de acuerdo con lo que ocurría, la princesa, que ascendería a reina tras el casamiento, no daba crédito al día, deseaba que todo fuera un mal sueño, mas todo era real, estaba sucediendo, hubiera preferido que tales festejos fueran por el casamiento con su verdadero, y difunto, amor, mas no era así, estaba casándose con un hombre por el que sentía asco, repudio, ¿Qué podría hacer?, ¿seria ese el castigo por dormir con otro hombre?, miles de preguntas sin respuesta daba vuelta en la cabeza la joven que inevitablemente tuvo que casarse. Shaun asumió como rey, y al momento de jurar lealtad al país que gobernaría pidió lugar para dar su primer edicto como rey, y este fue. “A partir de este momento, ciudadanos, todo hombre entre 18 y 25 años será participe de las fuerzas armadas, y todo aquel que se niegue a hacerlo, será condenado a muerte, eh de aclarar que es de mi interés agrandar nuestro territorio, es por esto, que se entrenara a cada joven y se le alistara para la guerra!”. Esa fue la orden, la primera de su reinado, muchos se alegraron, otros lloraron, pues era la primera vez que un rey, en esa zona, se decidía a agrandar su territorio, sabían que pronto llegaría la noticia a los países vecinos, y que empezaría una batalla que duraría por años. Y así fue, los reyes de los países vecinos se alistaron para la guerra a penas llegada la noticia, el nuevo rey, desde su cómodo trono, solo observo atento a los enfrentamientos de sus ciudadanos contra los otros países, contemplando la derrota en varias ocasiones, mas fueron victorias que bajo sus ordenes obtuvo, todo era desorden, Reila lo sabia, sabia que eso ocurriría, el se lo confeso, quería poder, un ególatra como el, no quedaría satisfecho hasta tener las tierras vecinas, quería gobernar el mundo entero, tan tonta su ambición, tan lejano su sueño, que siquiera veía la realidad, su pueblo, se estaba desmoronando ante sus ojos. Los meses pasaron, trágico cada uno de los días, pronto comenzó a notarse el cambio en el cuerpo de la joven reina, quien ya sentía en su vientre la nueva vida, el rey estaba confiado, creía que era el padre, y eso lo lleno de confianza, pues creía que dios lo estaba iluminando, lo cual o motivaba a continuar con la guerra. Entre tanto alboroto entre tanta batalla, Shaun mato a su padre, el duque, pues sentía que estaba interponiéndose en su camino hacia la cima, por el simple hecho de ser su padre. Tan tonto ese hombre, un día, de tantos días, decidió partir a la frontera, donde lo estaría esperando el comandante para recibir nuevas ordenes, el verano ya había comenzado, y la reina estaba a punto de parir. Encontrándose en la soledad de su habitación, Reila, tomo la caja musical que alguna vez haya recibido de su amado. << Tan triste este amor, tan trágico, corazón que preso de este sentimiento sigues latiendo, dame fuerza para seguir viviendo, tu que ya no estas, Alan, permíteme seguir viviendo, continua esperándome, sin duda llegare a tu lado, pero aun no es tiempo, comprenderás, amado mío, que por esta vida que llevo en mi interior, fruto de nuestro amor, debo seguir, a pesar del dolor, de mi falta de dignidad al permitir ser tocada por ese hombre, yo te sigo amando. *-Como lirio del sol descolorido ya de tanto llorar tengo el semblante-. No es que me haya acostumbrado a tu falta, perdóname y eh preferido no llorar tanto como antes, eh crecido, me eh hecho mas fuerte, gracias a ti, mi figura cambio, la mirada también, pero no eh olvidado esa noche, ni esas noches de pasión, yo sigo recordándote, tal igual, tan hermoso, tu, que me mostraste el profundo cielo, tu, mi amor, que prometiste burlar el destino y volver a cruzarte en mi camino, esperadme, se paciente, yo llegare, a tu lado, lo haré >> La solitaria reina pensó y pensó, y fue cuando un dolor la consumió desde el fondo de su ser, sintió sus piernas humedecidas, y apresurada, desde la ventana grito a la criada que cuidaba del jardín, la cual notando la desesperación de la reina corrió a su auxilio. Al llegar al lugar, la criada cayo en pánico al ver a la reina desvanecida en el borde de su cama, se apresuro a llamar a otra criada de mas experiencia, quien le explico que su trabajo de parto había comenzado, con ayuda de unos soldados, acostaron a la reina en la cama, arreglando todo para el bebe que pronto vería la luz. Las horas pasaban, la reina había recobrado el conocimiento, mas sentía un profundo dolor, y aun el bebe no nacía. -Mi espalda!....mi cadera!....dios mío libérame de este dolor!- La reina gritaba pues tan grande era su dolor que no podía permanecer acostada, pero tampoco podía ponerse de pie, el dolor la consumía, mas permanecía despierta, fue casi al caer la noche que su marido, el rey, llego, apresurado por las noticias que corrieron a sus oído a penas llegado al castillo. Al verla con su expresión de dolor, sintió el placer de un padre que recibe a su hijo por vez primera, se acerco a ella y acaricio su transpirada frente. Fue una sensación rara la que Reila sintió en aquel momento, sabia que no era el padre del bebe que estaba a punto de nacer, y sin embargo le permitió permanecer ahí a su lado. Pasaron las horas, fue cerca de la media noche que el bebe estaba listo para nacer, y así fue, tras horas de dolor y esfuerzo, un pequeño niño nació, su cabello era color fuego, y sus ojos azules como el cielo. Al ver esa profundidad en los ojos del recién nacido, el rey se lleno de ira, pues había notado que ese bebe no era hijo de el, hundido en la rabia, tomo a la reina del cabello y la arrojo bruscamente al piso, no quiso ver lo débil que estaba, ansiaba darle un castigo por parir un hijo de otro hombre, y sin embargo no pudo, la misma criada que había llegado a su auxilio horas antes, rogó a su majestad para que no le hiciera nada, explico que estaba débil y que si le hacia algo, ella podría morir, Reila no dijo nada, esperaba poder morir, pues su misión, así lo sentía, había terminado al momento de dar a luz a ese bebe; la criada, intentando despistar al rey, le explico algo completamente falso, mas el rey lo ignoraba. “los niños nacen con sus ojos azules”. La criada intento salvar la vida de su majestad la reina y de ese niño que acababa de nacer. El rey le creyó, aunque molesto se fue de la habitación, la reina agradeció a la joven que había salvado la vida de su hijo. Con ayuda volvió a acostarse, ahora junto a su hijo, aquel niño que llevaba los ojos de su padre, tan puro en su color como el cielo. Al mirarlo, recordó lo que una vez le pregunto a su amado, ya sabiendo ella de su condición, le pregunto, casi inocentemente por el nombre de su hijo, y recordando su respuesta afirmo, ante todas las criadas que allí observaban a su majestad, que el nombre de su hijo seria, Chiaro, un nombre muy poco común pero hermoso así tal cual. Y todo se convirtió en festejos esa noche, un nuevo príncipe había nacido. Había pasado un año, la guerra seguía, el rey se mantenía de viaje en viaje, fuerte ante su decisión de tomar territorios ajenos, ahora con la excusa de hacerlo por su hijo quien crecía sin saber, sin conocer, lo problemas que su padre ocasionaba al país. Y entre tanto dolor, la reina componía una canción, la ultima canción. Cada vez que su majestad llegaba, allí la encontraba, sentada en ese mismo piano donde el la habría amenazado años atrás, no comprendía sus lagrimas, con cada sonido que del piano salía, una lagrima. Un día no aguanto mas, no soportaba ver llorar a su mujer sin razón aparente. Frente a sus ojos, destruyo el piano, tan viejo, tan fino, frente a los ojos de aquella desolada mujer, quien solo pudo dejarse caer, viendo como su marido, el rey, en un arrebato de locura destruyo su objeto mas preciado. Para el no fue suficiente el haber destruido aquel mueble, sino que además, consumido por la rabia de la derrota, tomo a su mujer, la reina y la llevo hacia la habitación, dejando a su pequeño hijo a cuidado de una de las criadas. Allí en la habitación, como era costumbre en el, le quito la ropa, y luego de haberla violado, como acostumbraba, la azoto una y otra vez, su espalda llena de marcas, las marcas del amor violento del rey, quemaban su alma, la llenaban de pensamientos prohibidos, de resentimientos, mas no quería matar a su marido, sabia que no podría, no quería el infierno. Con cada azote, pedía, rogaba a gritos que la matara, mas no, el rey, su marido, no quería matarla, el le afirmaba que la amaba, mas sus golpes demostraban su amor sádico. No era realmente amor, o quizás si, para un hombre que no conocía la compasión, ese era su amor. Y solo la dejaba ir cuando su ansia de sangre se contenía al ver la espalda marcada de su mujer. Siempre era igual, besaba sus heridas, que nunca sanaban, y se marchaba. Una mañana, hundida en el dolor, comprendió que su vida como tal no valía la pena. Su marido ya no estaba en el castillo, había ido a la frontera, como era su costumbre, a dar nuevas ordenes a sus soldados, aprovechándose de eso, Reila, tomo sus dos cosas, las mas preciadas que tenia a parte de su hijo, Se fue lejos, nadie supo de ella, mas todos comentaban dentro del castillo que la reina se había marchado con su hijo. Fue casi a mitad de camino del pueblo al que había escapado con su amante que, se topo con una mujer y su marido que iban de viaje, ella los detuvo. Reconoció el rostro de su majestad la reina, se detuvieron, postrándose ante ella. Sin embargo, Reila los hizo ponerse de pie nuevamente, y pregunto hacia donde dirigían su camino; los jóvenes amantes aclararon a ella que, no querían mas guerra, partían a una tierra pacifica, como lo fue alguna vez su país. Era justo lo que ella quería escuchar, las lágrimas cayeron por su rostro, y acercándose a los jóvenes, les entrego a su hijo. Cuan confundidos estaban, no supieron del dolor de la reina. Ella les explico que ese niño no era hijo legítimo del rey, que temía por su vida, y que lo mejor era que se alejaran, cuanto pudieran, se alejaran, se fueran de esas tierras. Junto con el niño, la reina les entrego tres sacos de oro, con lo cual podrían vivir cómodos el resto de su vida, la caja de música que su amor le había regalado, y la partitura de la última canción que compuso. -les hago entrega, a ustedes, jóvenes que buscan la paz, que buscan el amor, tres sacos de oro. Y además, este objeto que es mi mas grande tesoro, y junto con el, la partitura de mi canción de despedida, les ruego que conserven estas cosas, y enseñen a transmitirlas de generación en generación, eh puesto mi esperanza en esos objetos, que algún día eh de nacer nuevamente, y estas cosas me ayudaran a encontrar a mi amado otra vez, os ruego, cuiden de mi hijo, cuiden de mi Chiaro- La reina rompió en llanto, miro a su hijo, tan hermoso su rostro, tan sereno. Los jóvenes, comprendieron el dolor de su majestad, y se comprometieron a cuidar de ese niño como si fuera de ellos. La reina les agradeció, y montando su caballo, regreso por donde había llegado, envuelta en lagrimas, tal era su dolor, tan desgraciada se sentía. Al llegar al castillo, en el anonimato, se encerró en su habitación, con la daga que guardaba bajo su cama corto su mano derecha, pues era zurda. Aun con todo su dolor, una carta con su sangre escribió, una carta para su rey. Al terminar con todo lo que tenía que escribir, dejo la daga junto al fino papel, y tomando la espada, que aun guardaba de su amor, rezo por la paz de su alma, y con sus últimas fuerzas, atravesó dicha arma en su pecho. Fueron unos minutos de agonía, que rezaba sin parar, quizás fue su ultima visión, pero pudo ver a su amor, estirando su mano, ella estiro la suya, para alcanzarlo, fue lo ultimo que pudo ver, lo ultimo que pudo escuchar, en su mente la voz de su amor, llamándola al paraíso, cuan feliz podía ser. Sus ojos se cerraron, su cuerpo se desplomo completamente sobre la cama que se tiño del rojo de su sangre que por su herida salía, a tal punto de gotear por los bordes de las sabanas. La espada cayó a su lado. Ese fue el final, el final de aquel amor, de toda la pasión, y quedo pendiente para ella, el encuentro con su amor, quizás en la otra vida, quizás si reencarnaban. Al llegar al castillo, esa noche, y a su habitación, grande fue la sorpresa del rey, al encontrar muerta a su mujer, ya su cuerpo estaba duro, y salía de ella un olor no muy agradable, y sin embargo, sin prestar atención a la hediondez que salía de su cuerpo, entre temblores, se arrodillo, era la primera vez que lloraba, ese hombre, ese rey, lloro por primera vez, viendo a su mujer, la reina, muerta, tan sereno su rostro, parecía una virgen, olvido su hijo, olvido la guerra, solo, esa noche, completamente solo, supo lo que era el dolor, ese hombre que hasta ese momento expresaba todo con violencia, se consumió en lagrimas, por haber perdido la mujer que amaba, que no lo supo hasta ese momento, que se había enamorado de aquella mujer nunca lo amo. Notando que la sangre seguía un camino, fue hacia la mesa donde tenían un espejo gigantesco, allí, encontró la carta, la primera y la ultima que recibiría de ella. “A mi rey, Todo este tiempo, presa del dolor de haber perdido al hombre que realmente amaba, eh seguido viviendo, aun sabiendo que te odiaba, perdóname, mi hijo lo eh dado a una pareja, porque no eh podido dejarlo contigo, porque eres un hombre malvado, mi hijo ah de crecer en un ambiente lleno de amor, en la libertad. Quizás en otro tiempo las cosas hubieran sido diferentes, eso no lo se, no controlo el tiempo. Pero algo puedo afirmarte, te eh odiado hasta este día, que mi vida eh entregado al cielo, y a pesar de todo, te eh querido tanto, mi rey, no eh podido aceptarte porque antes de ti, un hombre me ah robado el corazón, y se lo ah llevado a la tumba, pero eh comprendido el cariño hacia el rey. Por toda tu maldad se que no mereces el paraíso, te quemaras en el infierno, por haber matado a tu padre, y a mi madre. Por ultimo, te deseo las victorias, que la paz llegue al fin a este país que has echado abajo con tu loca ambición. Dios Salve a nuestro rey!. Reila” Al terminar de leer ese escrito, el rey lo hizo pedazos, solo dejando intacto el nombre de su majestad la reina. Que debía hacer ahora? , lo había perdido todo por sus deseos incontenibles de poder, se encontró en la soledad, ni su pueblo lo apoyaba. A partir de ese día, luego de haber enterrado en soledad a su mujer, y solo con sus manos, partió a la frontera, donde ordeno la retirada. Pero nada se arreglaría con retirar las tropas de la frontera, los odios ya estaban allí. Unidos los países vecinos, tomaron todos los ciudadanos de ese país, y luego de eso, lo destruyeron todo, aquel rey, tan incompetente, tan ambicioso, murió en la soledad, envenenado por uno de sus mas grandes servidores, ese mismo que años atrás había ayudado a matar a Alan, el verdadero amor de la difunta reina. Y Así fue, el rey murió, completamente solo, en ese castillo que ya estaba en ruinas, y murió con el nombre de la reina en sus manos, maldijo su vida, y vivió sumergido en la corrupción, y por ello, murió completamente solo, pero juro, así como la reina, encontrarla en otro tiempo, bajo otras circunstancias. Ese fue el final, de un gran amor, y de una gran ambición, nacida en una epoca donde los reyes eran los máximos gobernantes. _________________  |
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